Muere el general Oreja justo un mes después de ser herido por una bomba de ETA.
Información publicada en GARA el 29 de julio de 2001.
El general Justo Oreja falleció justo un mes después del atentado de ETA
El presidente español presidió los funerales en la sede del Ministerio de Defensa
El general Justo Oreja falleció a causa de un «fallo multiórgánico» ayer, un més después del atentado con bomba que sufrió cuando salía de su domicilio en la capital española, el 28 de junio. El presidente español, José María Aznar, le otorgó a título póstumo la Gran Cruz del Mérito Militar y presisió sus exequias en el Ministerio de Defensa, junto con una amplia representación que incluyó a todos los altos mandos militares y al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. GARA | MADRID
El general Justo Oreja Pedraza, de 62 años de edad, falleció ayer en el hospital madrileño de La Paz, donde permanecía ingresado desde hace un mes a consecuencia de las graves heridas provocadas por el atentado que sufrió cuando salía de su domicilio, acción que ha sido reivindicada posteriormente por ETA.
El fallecimiento se produjo a las ocho de la mañana, motivado por un «fallo multiorgánico», según fuentes del centro sanitario donde fue ingresado el pasado 28 de junio.
Natural de Aldeavieja de Tormes (Salamanca), el general Justo Oreja estaba destinado al Cuerpo Militar de Intervención del Ministerio de Defensa, y esperaba pasar a la reserva en los próximos meses.
Con su fallecimiento se elevan a doce el número de víctimas mortales en atentados reivindicados por ETA en lo que va de año y a 35 desde que la organización armada dio por finalizado el alto el fuego que mantuvo entre setiembre de 1998 y diciembre de 1999.
El atentado perpetrado por ETA el 28 de junio consistió en la colocación de una bomba compuesta por cuatro kilos de dinamita junto a su domicilio, a la altura del número 136 de la calle de López de Hoyos.
Según la versión policial, el militar salió de su domicilio para dirigirse a su trabajo, a las 8,30 de la mañana, cuando el artefacto estalló tras ser accionado con un mando a distancia. La explosión le alcanzó de lleno y la onda expansiva causó una quincena de heridos leves entre los transeuntes y vecinos. El general Oreja sufrió quemaduras en el 50% de la superficie corporal, así como un traumatismo craneoencefálico y ocular, una fractura en la muñeca y contusión pulmonar. El militar fue ingresado en la unidad de quemados críticos del hospital de La Paz, donde falleció ayer.
La Policía española atribuyó la acción al «comando Madrid», que, según su versión, empleó un método que calificó de «poco habitual» en la organización armada, concretamente el de la bicicleta-bomba, para no levantar sospechas, ya que el general adoptaba medidas de auto-protección y contaba con conductor militar y un coche oficial.
Las exequias fúnebres por el general fallecido se celebraron en el patio central del Ministerio de Defensa. Sus restos mortales fueron posteriormente inhumados en la intimidad, por expreso deseo de la familia.
Autoridades políticas y militares
El presidente español, José María Aznar, presidió el acto, al que asistió la totalidad de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, encabezados por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Antonio Moreno Barberá, y una amplia representación política que incluyó, entre otros, al ministro de Defensa, Federico Trillo, a la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, y al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. También estuvieron presentes el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui. el alcalde de la capital española, José María Alvarez del Manzano, y el diputado del PSOE Alfredo López Rubalcaba.
En la primera fila del recinto se situaron los familiares del general, que recibieron un telegrama de pésame de los Reyes.
El presidente español le impuso, a título póstumo, la Gran Cruz del Mérito Militar. Su viuda recogió la bandera de España, la Gran Cruz del Mérito Militar y la gorra del militar de manos del presidente del Ejecutivo.
![]() |